Las
mujeres viven el hecho de entrar en prisión de forma diferente a los hombres,
tienen unos perfiles, necesidades y preocupaciones que han de ser atendidas y
respetadas, muchas de estas mujeres, fuera de prisión dejan una serie de obligaciones, al ser
la mayoría de ellas cabeza de familia, que les producen ansiedad y angustia al
no poder hacerlas frente en su situación y al no tener en muchos casos a nadie
que se haga cargo de éstas durante su ausencia.
También
es importante atender a las causas por las cuales han entrado en prisión. No
solo se fijan en la tipología de los delitos cometidos, sino en otra serie de
factores de vulnerabilidad que conducen al delito, como pueden ser el nivel
educativo, el haber tenido una infancia difícil, no haber trabajado nunca o en
trabajos poco remunerados y poco reconocidos socialmente, poca estabilidad
mental, en muchos casos agravados por el abuso de medicinas, alcohol y otras
drogas, o pertenecer a minorías étnicas…Todos estos factores que se ceban en
los más débiles, facilitan la comisión del delito y muy a menudo se agravan con
el internamiento, lo que hace más probable la reincidencia. Mediante una serie
de programas de intervención adecuados a sus características, se pretende
formar a unas mujeres desde donde por diversas causas, su proceso de
socialización quedó interrumpido, parcial o totalmente según el caso.
Mª Verónica Viúdez
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